El comandante Héctor Caliba, agregado de la Gendarmería en la embajada en Bolivia, explicitó en una nota interna que los policías bolivianos pidieron armamento represivo. Dejó por escrito que cooperó con ese objetivo “conforme orientación de la superioridad institucional”. Caliba está sindicado como uno de los uniformados que repartió el armamento en La Paz.
El siguiente párrafo del gendarme Caliba es clave: “Conforme orientación de la superioridad Institucional, esta instancia, dio a conocer que Gendarmería se encuentra en una etapa de gestión de adquisición de dichos elementos; asimismo se orientó que dicho pedido se plantee al Ministerio de Seguridad con intervención de la Embajada Argentina en Bolivia”. Estas lineas revelan que:
– Existía una “orientación de la superioridad institucional” para colaborar con la dictadura, lineamiento que solo puede emanar de Bullrich.
– Que Caliba informó a los golpistas que la Gendarmería argentina estaba en “etapa de gestión de adquisición” de esas armas.
– Que el mismo gendarme recomendó que hicieran el pedido de armas a Bullrich a través de la Embajada Argentina en Bolivia.
Para el Gobierno argentino, según plasmaron en la ampliación de la denuncia por contrabando agravado de armas, esta nota “se trata de la primera documentación oficial en donde se plasma la intención de la Policía Boliviana de obtener material represivo por parte de fuerzas armadas o de seguridad de otros países; y, también, el primer documento que evidencia la voluntad de Gendarmería Nacional y del Ministerio de Seguridad Argentino de dar soporte armamentístico a las fuerzas sediciosas. No resulta menor que una maniobra de este tipo, a todas luces ilegal y, por lo tanto, deliberadamente oculta, haya sido registrada en un registro oficial; desbaratando definitivamente las tesis conspirativas de algunos de los imputados”.
La nota integra los “Informes sobre la situación social en Bolivia” que durante octubre y noviembre de 2019 Caliba remitía a Otero. Para los denunciantes, incluso, puede tener un intento “desincriminatorio por parte de uno de los partícipes de la maniobra de contrabando” ya que la envió cuatro días después del reparto de armas argentinas a los golpistas.
El armamento llegó a territorio boliviano en la madrugada del 13 de noviembre de 2019, de forma ilegal. Todo indica que allí se repartió a la Fuerza Aérea y a la Policía de Bolivia. Ese día, el Comandante General de la Fuerza Aérea Boliviana, Jorge Terceros Lara –hoy detenido-, envió una nota de agradecimiento por las armas a quien era el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García. La carta se dejó en sobre cerrado en la Misión Naval Argentina (entonces a cargo del capitán Miguel Ángel Alonso) y luego de allí se llevó a la embajada, donde se archivó el 15 de noviembre. Dos días después, Caliba menciona a Otero la reunión y el pedido de la Policía local. En su escrito, Terceros Lara había enumerado la munición recibida y agradecido “la colaboración prestada a esta institución armada, en el marco del apoyo internacional entre nuestros países, debido a la situación conflictiva que vive Bolivia”.
El rol de Caliba
Héctor Adolfo Caliba era agregado de la Gendarmería en la embajada argentina en Bolivia y fue pasado a disponibilidad por la ministra de Seguridad Sabina Frederic en el marco de la investigación interna por el envío de armas del gobierno de Macri a los golpistas.
El nombre de Caliba apareció por primera vez plasmado como responsable del desembarco de las armas en la ampliación de denuncia que hizo el gobierno nacional este miércoles.
Además de la nota dirigida a Otero, un informe del 16 de julio elaborado por el Agregado y Jefe de Misión, durante el año 2019, de la Agregaduría de Defensa y Naval a la Embajada Argentina en Bolivia, el capitán Miguel Ángel Alonso, ubica a Caliba como el responsable de la recepción del armamento.
Según Alonso, en horas de la madrugada del 13 de noviembre de 2019, se encontraban presentes en el aeropuerto de La Paz el embajador Álvarez García, secretarios y el comandante Caliba, además de personal de la Embajada y familiares de diplomáticos “que serían evacuados”.
Cuando aterriza el Hércules C-130, “el mismo quedó durante todo el tiempo con los motores en marcha”, señaló Alonso. “Finalizado el desembarco del personal y equipamiento de la Gendarmería Nacional Argentina a cargo del Comandante (GN) Adolfo CALIBA, procedí a acompañar a los familiares (de diplomáticos) para su embarque” en el mismo avión en el que vino el escuadrón Alacrán, añadió el capitán.
Alonso dijo que estuvo con el embajador y secretarios y que tras la partida del avión subió a un “minimicro” con ellos. Aseguró: “En ningún momento tomé intervención en la recepción del personal de Gendarmería (Grupo Alacrán) ni el material ingresado. Dicha maniobra se encontraba a cargo del Comandante de Gendarmería acreditado en la Embajada Argentina en el Estado Plurinacional de Bolivia”, es decir, el Comandante de la Gendarmería Adolfo Caliba.
¿Esto implica que Alonso no sabía del envío? El interrogante aún no fue revelado. Sin ir más lejos, tal como publicó este medio, dos semanas después del reparto de armas, se realizó la despedida de Alonso de la agregaduría militar de la embajada argentina en Bolivia y hubo un agasajo del que participaron el Alto Mando militar golpista y el ministro de Defensa del gobierno de facto, Fernando López Julio, quien tomó la palabra en el encuentro. El evento se hizo en la sede diplomática argentina el 29 de noviembre de 2019 y también estuvieron además del embajador Álvarez García, militares de Estados Unidos, Brasil y Ecuador (que también envió armas a Bolivia para apoyar el derrocamiento de Evo Morales), entre otros.
Esto no es todo. Según pudo saber este medio, en Bolivia también surgió el nombre de Caliba en las investigaciones internas que hay en curso.
La Aduana se presenta como querellante
Otra de las novedades del caso es que la Dirección General de Aduanas (DGA) que depende de la AFIP se constituyó este jueves como querellante en la causa en que se investiga el contrabando agravado de armas a Bolivia, en el fuero Penal Económico.
Desde la AFIP informaron a El Destape que la DGA respondió los requerimientos realizados por el magistrado Javier López Bizcayart y que no se encontraron filmaciones de la carga del avión Hércules C-130 en el aeropuerto de El Palomar realizada el 12 de noviembre de 2019.

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