Los líderes se vieron las caras por segunda vez en el año en Washington. Los temas centrales de acuerdo y un tópico que afecta a Argentina.
La cumbre bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping, celebrada en Washington D.C., marca un momento clave en el intento de las dos mayores potencias globales por estabilizar sus relaciones bilaterales.
En un entorno caracterizado por la rivalidad tecnológica y las tensiones comerciales persistentes de China y Estados Unidos, el encuentro presidencial buscó consolidar las bases de una “relación estratégica constructiva y estable”, orientada a gestionar la competencia sin desembocar en una confrontación abierta.
El eje central de la agenda incluyó la extensión de la tregua económica y la negociación para la reducción recíproca de aranceles en bienes no sensibles, junto con compromisos de compra en materia agrícola y energética por parte de Pekín.
Asimismo, las conversaciones abordaron temas de alta relevancia estratégica como la cooperación antidrogas contra los precursores del fentanilo, la puesta en marcha de un diálogo formal sobre seguridad e inteligencia artificial y la contención de los contenciosos geopolíticos y tecnológicos que marcan el equilibrio internacional.
El licenciado en Relaciones Internacionales del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF, Joaquín Bernardis, analizó en CyD Litoral algunos aspectos de relevancia del encuentro.
El acuerdo comercial
Joaquín Bernardis destacó que el de la semana pasada fue “el segundo encuentro en el año entre entre ambos líderes mundiales que, en este caso, el principal punto de la agenda a tratar era el tema comercial”.
“El 10 de noviembre vencía esta tregua comercial de esta ‘guerra’ de aranceles y regulaciones de exportaciones entre ambos países. Uno de los principales puntos de la agenda era justamente extender ese periodo”, remarcó sobre la presión del calendario
“A priori, antes de que se realice la cumbre, había bastante esperanza de que sea una prórroga por lo menos 6 meses, pero lo cierto es que va a ser solamente hasta el 10 de enero, de esta manera se extiende la tregua de Busan que se estableció el año pasado y que va a dar cierta estabilidad al intercambio comercial entre ambos países”, detalló el columnista.
Cabe recordar que en mayo primer encuentro presencial del año y el primer viaje de un presidente estadounidense a China desde 2017. Aquella cumbre combinó un alto despliegue simbólico con intensas negociaciones para distender las fricciones arancelarias y las trabas comerciales recíprocas.

La agenda estuvo marcada por la presencia de una destacada delegación de directivos tecnológicos y financieros de EE. UU. (como los CEOs de Nvidia, Apple y BlackRock) y se centró en destrabar el suministro de minerales críticos, abordar los equilibrios en la cadena de suministros y fijar posiciones sobre los «límites rojos» marcados por Pekín, especialmente respecto a la cuestión de Taiwán. El encuentro sirvió además para iniciar los primeros acercamientos en materia de gobernanza de inteligencia artificial y seguridad global.
Una de las victorias de Xi y efecto en Argentina
Bernardis indicó que tras este encuentro en Washington Xi Jinping ha tenido varias victorias “porque uno de los puntos que no se ha logrado regular o negociar y establecer entre ambos países fue las tierras raras”.
“China es uno de los principales países que tiene en su territorio estas tierras raras que son un insumo clave para toda la industria tecnológica, tanto de semiconductores, vehículos eléctricos, energías renovables. Y los Estados Unidos son altamente dependientes de China en ese sentido y no se ha establecido ningún tipo de acuerdo al respecto porque China establece licencias de exportación y con eso regula el suministro para los países occidentales”, explicó en detalle.

“Uno de los anuncios que hicieron Estados Unidos y Argentina mientras se realizaba la Asamblea General de la ONU fue un acuerdo sobre minerales, tierras raras, telecomunicaciones y sobre todo el desarrollo de toda la infraestructura para llevar hacia puertos argentinos del Atlántico lo que sucede en Vaca Muerta y en San Juan y La Rioja con el cobre”, destacó mirando hacia el sur y sumó: “Eso que claramente beneficia a los Estados Unidos”.
“Estamos viendo esos movimientos de Estados Unidos buscando diversificar su cadena de suministro de estos materiales críticos”, indicó el licenciado sobre una metodología cada vez más frecuente entre los actores económicos principales.
“Xi Jinping se llevó otra pequeña victoria relacionada con el tema Taiwán”, resaltó y explicó: “Ahí Trump dijo que no va a promover el avance del financiamiento en armamentos para Taiwán. Es una carta tanto económica como también del punto de vista de defensa que se llevó Xi en esta tregua que está buscando gestionar junto a su principal contendiente a nivel global”.
Sus dramas internos
Mirando a ambos gigantes, Bernardis comentó que “hay un punto muy importante que viene a ser el tema de política interna”. Empezando por el lado de China, “Xi ha logrado consolidar su liderazgo, pero la economía china ya no tiene el mismo dinamismo que antes”.
“La guerra de Medio Oriente lo ha impactado. Fue uno de los temas que discutieron ambos presidentes, pero no se divulgó demasiado al respecto de ello”, agregó.
Por el lado estadounidense “tiene las elecciones de medio término ahora en noviembre y uno de los puntos de preocupación era por lo menos llevarse esta carta, jugar de local, invitar a Xi Jinping y recibirlo con los máximos honores en Washington, como para poder tener por lo menos estabilidad en el frente económico externo”.
Para el hombre de Mar-a-Lago es relevante “obtener una victoria en estas elecciones de noviembre y preparar el terreno para que el Partido Republicano o el mismo ya para dentro de 2 años pueda llegar bien posicionado a las próximas elecciones presidenciales”.
Fuente: El Litoral
