El lunes pasado, se avisó que el presidente de Colón, José Vignatti, viajaba a Buenos Aires para resolver temas importantes. 

Se pensó que era para cerrar más incorporaciones, pero el foco estaba en otro tema: definir lo de Luis Rodríguez. En realidad, se daba a cuenta que se iría y que solo había que acordar lo económico.

Sin embargo, el escenario tendría una nueva arista que habría torcido la balanza para el club. Como ya se informó, Pulga quería irse gratis, a la vez que el club le pedía un compensatorio por lo que le restaba de contrato. Se entró en un punto sin quiebre, pero lo que se llegó a una instancia de abogados.

El jugador nunca estuvo en las reuniones, sino que dejó en manos de letrados y su representante, Roberto San Juan. Por su parte, el titular sabalero buscó asesoramiento y habló con Agremiados, porque se podía perder el patrimonio por una postura que se consideraba unilateral.

Entre tantas idas y vueltas, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, habría destrabado la cuestión, aunque con el atacamiento de varios requerimientos para ambas partes. Restan conocerse más detalles, pero las primeras informaciones van por este camino.

Habría chances de que el jugador revierta su pensamiento y vuelva a trabajar. Estuvo entrenando en Santa Fe –actualmente estaba en Simoca– un tiempo, pero no es lo mismo que hacerlo junto al grupo en otro nivel. Si Marcelo Saralegui lo acepta, porque no lo contaba, deberá hacer un reacondicionamiento.

El rumor está ya en el ambiente y solo queda esperar para ver si Pulga se suma a la delegación que viajará el viernes a Uruguay.

FUENTE: DIEZ EN DEPORTES

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