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El hermetismo técnico y la jerga financiera no operan como vehículos de información, sino como dispositivos de ocultamiento diseñados para facilitar la opaca operatoria.
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El presente artículo analiza la gestión financiera del equipo liderado por Luis Caputo y Santiago Bausili a la luz de la teoría de la performatividad de los mercados y la construcción lingüística del capital. Se sostiene que el hermetismo técnico y la jerga financiera no operan como vehículos de información, sino como dispositivos de ocultamiento diseñados para facilitar la opaca operatoria. A través de la lente de Arjun Appadurai y Michel Callon, examinamos cómo el “lenguaje de la prolijidad” encubre un déficit estructural, una deuda creciente y una manipulación sistemática de las estadísticas públicas (INDEC), con sus derivaciones en el falso PBI y el falso dato de pobreza.
El Teatro de las Sombras Financieras
La escena es dantesca pero pulcra. Mientras Wall Street castigaba los activos argentinos con caídas de hasta el 33% y el riesgo país perforaba el techo de los 500 puntos, el titular de la cartera económica, Luis Caputo, se permitía el lujo del cinismo radial: “No tenemos intención de salir al mercado”, afirmaba, contradiciendo sus propias promesas de hace apenas treinta días.
No estamos ante un error de comunicación. Estamos ante la ejecución de una epistemología del engaño. En el mundo de las finanzas globales, como bien ha señalado la antropóloga Karen Ho, el discurso no describe la realidad; la crea para luego devorarla. La caída estrepitosa no fue un fracaso de la política antiinflacionaria, sino el punto de saturación de una mentira que dejó de ser “prolija” (despido de Lavagna y confesión de adulterio de indicador). Cuando el fraude técnico -esa amalgama de reservas alquiladas, expansion monetaria, inflación dibujada y un endeudamiento oculto que trepó 85.000 millones de dólares – se materializa, el lenguaje financiero colapsa.
¿De qué manera el equipo económico argentino utiliza el lenguaje como dispositivo de poder para legitimar temeridades y ocultar conflictos de interés que benefician a una casta de operadores y sus redes familiares?
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El Lenguaje como Arma de Destrucción Masiva
Arjun Appadurai, en su análisis sobre “hacer negocios con palabras”, sostiene que el mercado financiero es una construcción lingüística. En Argentina, esta premisa ha sido llevada al paroxismo. La jerga técnica funciona como un muro semántico.
El Timo de la Prolijidad: El mercado no demanda veracidad; demanda que el engaño sea estéticamente aceptable. La sanción que hoy sufre el país no es por la falta de ética, sino por la “desprolijidad” de haber permitido que el índice del INDEC revelara el fraude.
El Discurso de Ocultamiento: Según Bourdieu, el capital simbólico se convierte en económico. Aquí, el equipo de “especialistas” -ex J.P. Morgan- utiliza su estatus y su pasado en la banca de inversión para proyectar una superioridad técnica que trata a la ciudadanía de “estúpida” … Caputo dixit: “nunca compre ropa en Argentina”.
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La Sociología del Mercado y la Pandilla
Siguiendo a Michel Callon, los mercados no existen fuera de los dispositivos que los calculan. Si el INDEC se interviene o si las reservas se “alquilan”, la realidad del mercado es una ficción útil para el insider trading.
- Conflictos de Interés en el Núcleo del Estado: La presencia de figuras no responde a una necesidad de gestión pública, sino a la creación de un hub de información privilegiada. El objetivo primordial son las ganancias personales.
- La Dinastía del Saqueo: No es solo una gestión de gobierno; es una red familiar y empresarial. La mención de familia directa en las inmediaciones económicas no es anecdótica; representa la herencia simbólica y material de un embeleco que hipoteca generaciones mientras los nuevos “trolls financieros” en redes sociales validan la narrativa del ocultamiento.
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De la Mística Financiera al Fraude Técnico
Existe una cercanía casi esotérica en cómo este equipo opera: en lo secreto, en lo que no se dice, en las reuniones a puertas cerradas con fondos de inversión amigos. El sistema financiero global opera como una construcción cultural donde el discurso es ocultamiento.
- Emisión y Deuda: Mientras el relato oficial hablaba de austeridad, la emisión monetaria superó con creces los niveles de la gestión anterior, y el déficit fiscal financiero, antes negado, ha tenido que ser reconocido a regañadientes.
- La Performatividad Rota: Cuando la brecha entre la “realidad discursiva” y la realidad material es insalvable, el mercado sanciona. Lo ocurrido ayer -INDEC-fue el fin del hechizo lingüístico.
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El Gobierno de la Hipocresía
La gestión de Milei y su equipo de “devastación” ha transformado a la Argentina en un laboratorio de depredación legitimado por el lenguaje. La altanería arrogante de Caputo y su círculo no es falta de docencia, es estrategia. Gobiernan para los fondos de inversión, para sus propias carteras y para una élite que se beneficia del descalabro.
La “verdad” para ellos es irrelevante. El cinismo de decir que no se emitirá deuda cuando se acaba de endeudar al país en 85.000 millones -hasta diciembre 2025, según la Secretaría de Finanzas) es la prueba final de que estamos ante una cuadrilla financiera que ha capturado el Estado. La ciudadanía, envuelta en términos inentendibles, asiste al remate de su futuro mientras los arquitectos del desastre se aseguran, en lo oculto, su próximo bono de salida.

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