En un sector que da hacia el Paraná, cerca de donde apareció el cuerpo del muchacho, se encontraron rastros de sangre que serán analizados.

Por José Maggi / Página 12

El río devolvió ayer el cuerpo de Carlos Orellano, el joven de 23 años que el domingo por la noche fue a bailar a la disco Ming River, ubicada en el complejo La Fluvial. Empezó asi descorrerse el velo de una historia teñida de irregularidades policiales y de otras cometidas por los propios custodios del local bailable,  que ya prestaron testimonio: son doce patovicas y dos policías adicionales.

La autopsia será la que devele si Carlos estaba vivo cuando cayó al agua, y si fue golpeado brutalmente como algunos testigos señalaron en la causa por personal de seguridad del lugar. A estos se sumó una agente policial que denunció que un joven había caido al río en la madrugada del mismo lunes, en una maniobra tendiente a encubrir el hecho, según sospecha la familia Orellano y su abogado, Salvador Vera. El cuerpo del joven salió a la superficie alrededor de las 15, en la misma zona donde esta ubicada la disco, y en el mismo sector donde Prefectura buscó durante la jornada del martes, sin resultados. “Es como que se desenganchó de abajo, y salió con fuerza hacia arriba”, relató uno de amigos del club Rosario Central que hiceron una guardia respetuosa desde el mismos martes exigiendo justicia. Uno de ellos justamente fue el que lo divisó y empezó a gritar para que lo rescataran.

 

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