Ocurrió este martes por la mañana. La pequeña, de sólo 8 meses, había dejado de respirar luego de una convulsión.
“Generalmente los policías somos los primeros que llegamos a los casos de emergencias. Por eso es crucial nuestra preparación en primeros auxilios y maniobras de RCP (reanimación cardio respiratoria). Son minutos en los que se pueden salvar vidas, mientras se espera a las ambulancias y los médicos”, explica el suboficial Leonardo Matías Urán, quien junto a otros dos colegas de la Policía Comunitaria evitaron este martes la muerte de una pequeña de apenas 8 meses de vida.
En horas de la mañana, Urán, Estefanía Salcedo y Fernando Roldán patrullaban en moto las calles de barrio Santa Marta y alrededores.
“Eran cerca de las 9.30 cuando llegamos al cruce de avenidas 12 de Octubre y Hugo Wast y vimos como pasaba a gran velocidad un automóvil Renault Clio de color blanco. Sin dudarlo, fuimos detrás del vehículo y le hicimos seña para que se detenga”, recordó Urán.
El conductor detuvo abruptamente la marcha al ver a los policías y les explicó que necesitaba llegar urgente a un centro de salud, porque llevaba una beba que no respiraba.
En contados segundos, la suboficial Salcedo tomó la pequeña con sus brazos, prácticamente arrancándola de los de su mamá, que estaba desesperada y sin saber qué hacer. “La beba estaba morada. No respiraba. Fue complicado al ser tan chiquita, pero primero me fijé si tenía algún elemento obstruyendo las vías respiratorias y luego comencé a hacerle las maniobras de RCP, mientras mi compañero Roldán contenía a la madre”, narró la mujer policía.
“Cuando la nena tosió y comenzó a llorar -agregó- pudimos respirar todos. Fue un momento de mucho alivio”.
“Igualmente, no nos relajamos y de prisa nos dirigimos al Hospital Mira y López. No podíamos esperar a la ambulancia. La beba fue trasladada en el auto mientras nosotros le íbamos abriendo paso con las motos para que no tengan que frenar en las esquinas”, dijo el suboficial Roldán.
La pequeña fue asistida por los médicos del centro público de salud, donde quedó internada en observación por algunas horas. Finalmente, cerca del mediodía fue dada de alta para felicidad de todos. Se llama Amira Villalba y ya está en su hogar. Su madre no se cansó de agradecer a los uniformados.
Otra pequeña
Un caso similar ocurrió en la tarde del jueves de la semana pasada, cuando efectivos pertenecientes a la Unidad Regional “I” socorrieron a una familia que se trasladaba con urgencia al Hospital Iturraspe con un bebe de dos meses con serias complicaciones respiratorias y signos de ahogamiento.
El personal policial realizaba tareas de prevención en el barrio Barranquitas -sobre avenida Perón- cuando observó cómo agitaban un pañuelo blanco desde un auto próximo. Rápidamente se acercaron y escoltaron el vehículo para llegar velozmente al nosocomio.
Un oficial tomó en sus brazos a la beba y la trasladó con urgencia hasta la sala de pediatría del mencionado hospital.
Con las tareas de reanimación, los médicos lograron que Josefina Felice -de dos meses- comenzara a respirar de manera normal.
La niña se encuentra en perfecto estado de salud, en parte gracias al rápido accionar del subinspector Fernando Mion, el subcomisario Angini, Sortor y el oficial Haspers.
Fuente: El Litoral

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