Tren Urbano dialogó con Gustavo Vogel, director de la Casa de Juan Diego la cual realiza acciones de prevención, promoción, asistencia, orientación y formación a niños y jóvenes en situación de calle.
“Claramente vivimos en una sociedad que margina diariamente y siempre el hilo se corta por lo más delgado , entonces aquellos jóvenes que no encuentran contención familiar o en su ámbito más inmediato, salen a la calle y en la calle se encuentra Juan Diego y empiezan a buscar eso, de hecho ellos salen a la calle buscando lo que les está faltando y algo de eso encuentran en Juan Diego, básicamente lo que los chicos buscan es una referencia , es un lugar que los reciba , una oreja que los escuche.”
“De algún modo hemos ido construyendo diferentes procesos donde tenemos chicos que hoy ya tienen su familia , tienen un lugar donde estar y están empezando a sostener su proyecto de vida , tenemos chicos que están como en la mitad de ese proceso, chicos que estamos acompañando con algún lugar que todavía no hace dos años que venimos generando que es un espacio de contención de alojamiento para chicos que no tienen donde estar y que efectivamente no quieren estar en la calle y chicos que recién llegan, nuestro límite es de 80 jóvenes y niños , es el número que venimos trabajando desde hace ya cinco años.”
Al ser consultado sobre si la situación se ha complicado en estos años, agregó:
“Si, claramente creo que otra vez volvemos a transitar un proceso donde las cosas se hacen cada vez más difíciles para más gente, obviamente todo esto empieza con aquellos que más necesitan, cada vez es más notorio el aumento en la demanda de ayuda, de gente que se va quedando sin trabajo, gente que no llega a fin de mes con lo que si venía llegando y eso claramente se nota.”
“El deterioro en el poder adquisitivo lo sufrimos todos y mucho más aquel que ni siquiera tiene algo mínimamente estable, volvimos al pan y al mate como sustento básico y la vuelta otra vez a pensar fundamentalmente en la comida.”
“Quienes obviamente creemos en la necesidad de la presencia del estado y la función del mismo como garante de condiciones mínimas de dignidad para los ciudadanos, estamos absolutamente convencidos, no digo que el estado deba resolverlo solo es el actor que tiene la responsabilidad institucional en primer lugar y por ende los recursos, la capacidad de decisión de asumir ese rol . Por eso las organizaciones más allá del esfuerzo y la buena voluntad que mayor o menor que cada una pueda tener de ninguna manera podemos pensar que a través de las organizaciones solamente se puede resolver esta problemática, digo porque ahora incluso se vuelve a notar esta cosa de la fundación tal o cual como la salvadora y la verdad que no es así y que nadie necesite de la caridad de nadie.”
“Porque hasta parece un show mediático tal o cual acción solidaria, que en buena hora exista, pero que la gente dependa de eso la verdad es muy indignante.”
Al ser consultado sobre la edad de jóvenes que están en la casa, afirmó:
“El promedio está entre los 17 a 24 jóvenes el grupo principal , después tenemos gente que tienen 30, 31, 32 y chicos de 14, 15 más los niños puesto que más del 50% ya tiene su grupo familiar, trabajamos con jóvenes menores a 35 años y lo que empezamos a trabajar ni bien llegan a la casa y empiezan a referenciarse es su proyecto de vida, sumándose a actividades y propuestas que ya tenemos estructuradas internamente o buscándolas por fuera de la institución, porque lo que buscamos desde el primer momento es su egreso pues lo bueno sería que la gente no necesitara instituciones como las nuestras”
En lo referente a los estigmas instalados sobre los jóvenes, de que no trabajan porque son vagos, que no quieren estudiar o superarse, decía lo siguiente:
“Increíblemente creo que hemos retrocedido en ese pensamiento tan ignorante y retrogrado que hoy parece volver a tener cierto impulso, propio de quien realmente no conoce quien vive del resentimiento, quien realmente no ha podido seguramente canalizar su propio proyecto de vida entonces traslada en los demás sus propias frustraciones. Quien habla en esos términos no conoce en absoluto lo que viven las personas marginadas o con problemas de adiciones y que luchan por seguir adelante, no es un pequeño esfuerzo de levantarse temprano para ir a laburar, realmente es una lucha muy fuerte la que tiene que hacer para salir adelante y que efectivamente sobre todo aquellos que logran mínimamente algún acompañamiento, lo hacen, entonces escuchar algunas opiniones la verdad que hacen mucho daño.”
Gustavo Vogel, director de la Casa de Juan Diego

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