El cáncer de mama es la principal causa de muerte oncológica entre las mujeres en Argentina. Pese a que la evidencia científica confirma que la enfermedad es curable en más del 90% de los casos si se diagnostica en estadios iniciales, la persistencia de elevadas tasas de mortalidad obedece a demoras en la llegada a tiempo al diagnóstico y a la dispersión de la información médica en el territorio nacional.

Para dimensionar la distancia entre el conocimiento y los controles efectivos, y en el marco del Octubre Rosa, Fundación Instituto Natura, junto a Avon y la consultora Quiddity, presentaron los hallazgos del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria Argentina 2026, poniendo en evidencia que el verdadero obstáculo no radica únicamente en la falta de información, sino en la calidad de la misma y en la brecha que separa lo que la población sabe de lo que efectivamente logra hacer.

Día contra el cáncer de mama: el 41% de las mujeres mayores de 40 años carece de seguimiento mamográfico en el país
Infografía sobre el Índice de Concientización de la Salud.

Los principales hallazgos de la investigación

En materia de detección temprana, la distancia entre la teoría y la práctica encuentra su manifestación más crítica en la llamada paradoja del chequeo de rutina. Si bien un 70% de las mujeres en la Argentina identifica a la consulta ginecológica como el hábito más importante para proteger su salud mamaria, solo el 51% realiza estos controles de manera efectiva. El 49% restante mantiene una relación reactiva o discontinua con el sistema de salud: un 23% solo acude ante la aparición de dolor o molestias visibles, un 16% asiste con intervalos superiores a los dos años y un 10% declara no haber realizado la consulta jamás.

Esta falta de continuidad en la consulta impacta de manera directa en la realización de la mamografía como método estandarizado para la detección precoz de lesiones no palpables. Aunque el 84% de las mujeres mayores de 40 años se ha realizado al menos una mamografía en su vida, sostener la regularidad representa un problema estructural: un 41% de este grupo no establece una frecuencia de control adecuada, ya sea por falta de hábito fijo, por postergarlo más de dos años o por realizarlo únicamente ante la presencia de un síntoma. Entre aquellas mayores de 40 que aún nunca se hicieron el estudio, el 46% alude a motivos vinculados al desconocimiento o la desinformación, como ignorar si tienen la edad adecuada, no saber si lo necesitan, asumir que no hace falta por no presentar síntomas o porque el médico/a nunca lo solicitó.

cáncer de mama

El estudio demuestra que la probabilidad de acceder a la mamografía está fuertemente determinada por la frecuencia del control profesional. Entre la totalidad de encuestadas que acuden al ginecólogo una o dos veces al año, el 79% se ha realizado el estudio, cifra que cae al 20% entre quienes no consultan al profesional, marcando una brecha de 59 puntos porcentuales. A esto se suma que sólo el 36% sabe que debe comenzar a realizarse la mamografía a los 40 años, y un 71% desconoce que ante la presencia de síntomas o antecedentes de riesgo, puede realizarse el estudio en el sistema público a cualquier edad de manera prioritaria.

Podemos analizar estas brechas a la luz de otros factores: el Mapa Mamográfico Federal desarrollado por la Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos reveló que solo la mitad de los centros públicos del país participa de manera regular en programas de tamizaje y búsqueda activa de pacientes, dejando que la llegada al estudio dependa casi exclusivamente de la iniciativa individual.

«El Índice de Concientización 2026 demuestra que las mujeres argentinas quieren cuidar su salud, pero enfrentan severas barreras de acceso e información. Impulsamos esta investigación para transformar los datos en conocimiento estratégico y articular esfuerzos entre el sector público, privado, el sistema sanitario y la comunidad. Saber que la detección temprana salva vidas no alcanza si el sistema no garantiza las condiciones para llegar a tiempo; debemos lograr que la salud mamaria deje de ser un desafío individual y se transforme en un compromiso colectivo.» afirmó Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura. 

Informe completo:

Qué otras brechas enfrentan las mujeres para cuidar su salud mamaria

En el plano de la reducción de riesgos, existe un consenso casi unánime del 83% de las encuestadas sobre la posibilidad de reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y un 89% que expresa estar “dispuesta” o “muy dispuesta” a modificar hábitos para lograrlo. Sin embargo, la voluntad tropieza con las condiciones cotidianas y la falta de precisión informativa: solo el 57% reporta contar con el entorno material necesario (como disponibilidad de tiempo, recursos económicos, transporte accesible y estabilidad laboral) para sostener estos hábitos, y apenas un 38% conoce con exactitud cuáles son los factores de riesgo modificables sustentados en evidencia científica.

Por otro lado, el informe analiza las redes de acompañamiento y los canales de información. Si bien el 52% conoce a alguien cercano que atravesó la enfermedad, más de la mitad de las mujeres encuestadas manifiesta carecer de la información necesaria para brindar una ayuda concreta a una mujer que atraviesa la enfermedad. Un 48% de las mujeres no recuerda haber visto ninguna campaña de concientización sobre cáncer de mama en el último año, planteando interrogantes sobre el alcance de las estrategias tradicionales. Finalmente, frente a la eventual aparición de un síntoma, aunque un 97% afirma que acudiría de inmediato al médico, coexisten conductas de riesgo como esperar días o semanas para observar la evolución (59%), buscar información en motores de internet (59%) o recurrir a herramientas de Inteligencia Artificial (12%).

Si hay mama, hay conversación

Bajo el lema “Si hay mama, hay conversación”, la campaña de Avon junto a Fundación Instituto Natura para este Octubre Rosa busca transformar las dudas, miedos e imaginarios alrededor de la mamografía en información clara y cercana. Entendiendo que la detección temprana empieza antes de sentir algún síntoma, la iniciativa promueve activar redes de diálogo cotidianas entre las mujeres y su entorno para derribar mitos, compartir conocimientos y facilitar el acceso a los chequeos de rutina oportunos.

Abrir la conversación no es solo hablar de salud mamaria: es compartir conocimientos, derribar barreras y tender puentes hacia los controles de rutina para que ninguna mujer enfrente sola el camino hacia el diagnóstico oportuno.