La noche en Guadalajara tuvo la temperatura de las grandes ocasiones. Desde los primeros acordes, el público dejó en claro que no había ido solo a ver un show: había ido a acompañar. En un momento que detuvo el tiempo, las tribunas se fundieron en un coro espontáneo de “No estás sola” que creció hasta ocupar cada rincón del recinto. Arriba del escenario, Tini escuchó, intentó sostener la mirada y no pudo. Las lágrimas llegaron antes que cualquier palabra.
Pero la emoción no fue el único registro de la noche. El show también tuvo sus picos de euforia, y uno de los más festejados llegó cuando alguien lanzó un velo desde el público. Stoessel se lo puso sin dudar, ante el delirio de la platea, en un guiño a su inminente boda con Rodrigo De Paul. El gesto disparó los gritos y cerró cualquier duda sobre el estado de ánimo de la artista arriba del escenario.

No fue la única referencia a la inminente boda. Sobre el escenario y ante la ovación del público, Tini Stoessel recibió un icónico peluche vestido de novia, regalo que la sorprendió y le sacó una sonrisa. Emocionada, levantó el muñeco para mostrarlo y, entre risas, comenzó a buscar a Rodrigo entre la multitud para enseñarle el obsequio y gritarle que lo ama, compartiendo un momento espontáneo y lleno de complicidad con sus fans.
También hubo un instante en que la música se detuvo y Tini habló directo al corazón de quienes la escuchaban. Con el micrófono en la mano y la voz entera, eligió decir lo que muchos esperaban oír: “Gracias a todo mi equipo por estar acá acompañándome; quiero que sepan que no me voy a ir, que me voy a quedar, que estoy más firme que nunca, más feliz que nunca con mi equipo, mis amigas de toda la vida y con el amor de mi vida”. El recinto le devolvió aplausos y una cerrada ovación, acaso lo que necesitaba.
El reencuentro tuvo, además, un sabor particular. Entre quienes acompañaron a la artista en Guadalajara estuvieron Jorge Blanco y Mercedes Lambre, sus excompañeros de Violetta, la tira que la lanzó al estrellato siendo adolescente. Stoessel los mostró en sus historias de Instagram con corazones y sin demasiadas palabras: algunas presencias no necesitan explicación.
Los cambios en el setlist no pasaron desapercibidos. Para su regreso en Guadalajara, Tini introdujo modificaciones que van más allá de lo artístico. De las cinco canciones eliminadas, dos tienen una carga simbólica difícil de ignorar: “Pa” y “Ángel”, ambas del bloque de “Un mechón de pelo” y dedicadas a su padre, quedaron fuera del show. Las otras tres bajas fueron “Buenos Aires (techno)”, “Maldita foto” y “36 vidas”. En su lugar, Stoessel incorporó cinco temas nuevos: “Juntos somos más”, “Podemos”, “High mashup”, “Pa’él” y “Hasta que me enamoro”.
Días antes del show, en una charla con la influencer salvadoreña conocida como La Cami, Stoessel había dado algunas pistas sobre cómo llegaba a esta etapa de la gira. Sin mencionar el conflicto familiar de manera explícita, habló del desgaste emocional que implica FUTTTURA, un espectáculo que recorre toda su carrera y que, según contó, le exigió un año entero de preparación. “Hay veces que uno tiene ciertas lesiones, o te puede pasar emocionalmente también”, reconoció.
La clave, dijo, estaba en el sostén de su equipo: músicos, bailarines y colaboradores que la acompañan desde que tenía 14 años. “Ya somos todos familia”, definió, algo que horas más tarde replicó en el escenario. También habló de la terapia como herramienta cotidiana y del valor de animarse a transitar los momentos difíciles: “Todos estamos siempre pasando por algo, siempre en un proceso de soltar, de volver a animarte”. Guadalajara fue, en ese sentido, mucho más que una fecha de gira: representó un nuevo comienzo y un reencuentro con su fuerza interior.
Fuente: Notife
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