La iniciativa busca prohibir los establecimientos destinados a la caza deportiva y los viajes de turismo cinegético y promover alternativas como el avistaje de aves. Según datos oficiales, unos 1.300 extranjeros llegaron a Santa Fe el año pasado para realizar estas prácticas.
Más de 30 organizaciones de la provincia de Santa Fe respaldan una iniciativa que busca prohibir los cotos de caza y el turismo cinegético en todo el territorio provincial y promover una reconversión hacia otras formas de vinculación con la naturaleza.
El anteproyecto fue impulsado por Natalia Pallavicini, presidenta del Instituto de Derecho Animal del Colegio de la Abogacía de Santa Fe, junto con la Protectora de Animales de Santa Fe, la Protectora de Animales de Rosario, la Asociación Civil Capibara y la ONG Mundo Aparte.
La propuesta procura abrir un debate sobre la explotación económica de la fauna silvestre y sobre qué modelo de conservación pretende desarrollar la provincia.
“Lo que buscamos en este proyecto, por un lado, es la prohibición de dos prácticas que realmente son preocupantes, no solamente por el significado ético que tienen, sino porque además son prácticas muy habituales, muy instaladas en la provincia de Santa Fe: los denominados cotos de caza y el turismo cinegético”, explicó Pallavicini en diálogo con UNO Santa Fe.
Pero la iniciativa no se limita a plantear una prohibición. También propone una transformación del modelo turístico vinculado con la fauna.
“Como nosotros no nos quedamos solamente en una prohibición prohibitiva, también estamos planteando abandonar este modelo de vinculación con los animales, que es a través de la violencia”, sostuvo.
Del turismo de muerte al turismo de naturaleza
Para Pallavicini, una de las principales discusiones pasa por cambiar la manera en que se aprovechan los recursos naturales.
La abogada definió al turismo cinegético como “turismo de muerte” y planteó avanzar hacia opciones que permitan observar y conocer la fauna sin provocar su eliminación.
Entre las alternativas que propone el sector se encuentran el turismo de naturaleza y el avistaje de aves, actividades que, según sostuvo, permiten generar un vínculo diferente con los animales y los ambientes donde habitan.
“Proponemos también otras alternativas, que es el turismo de naturaleza, el avistaje de aves; es decir, otras maneras de vincularnos con la naturaleza y con los animales”, señaló.
La intención es que una eventual prohibición esté acompañada por una reconversión de los establecimientos y operadores que actualmente encuentran una fuente de actividad económica en la caza.
Un negocio orientado principalmente a turistas extranjeros
Uno de los argumentos que utilizan los impulsores del proyecto es que el turismo cinegético desarrollado en Santa Fe tiene un fuerte componente internacional.
Según Pallavicini, la actividad es realizada principalmente por turistas provenientes del exterior, entre ellos visitantes de España, Estados Unidos y Francia.
“Es habitual en relación a los turistas extranjeros. Es una práctica que realizan turistas que vienen de otros países —España, Estados Unidos, Francia— a hacer acá, en la provincia de Santa Fe, actividades que en sus países de origen están prohibidas o restringidas”, afirmó.

La dirigente planteó así una discusión adicional: si la provincia está dispuesta a promover una actividad que atrae visitantes justamente porque las restricciones en sus lugares de origen no les permiten desarrollarla de la misma manera.
“El turismo cinegético no es de consumo de la gente local, del santafesino; eso también implica que nos tengamos que replantear si nosotros, como provincia, estamos dispuestos a conceder una actividad que ellos hacen acá porque no la pueden hacer en sus países”, sostuvo.
Unos 1.300 extranjeros llegaron a Santa Fe para cazar
El dato que aporta dimensión económica a la discusión surge de un pedido de acceso a la información pública realizado por los impulsores de la iniciativa.
La Secretaría de Turismo informó que en la provincia existen 11 empresas u operadores vinculados con el turismo cinegético, de los cuales ocho se concentran en San Javier.
Además, según la información proporcionada por ese organismo, durante el año pasado ingresaron aproximadamente 1.300 turistas extranjeros a Santa Fe para realizar estas prácticas de manera legal y a través de operadores autorizados.
Pallavicini aclaró que la Secretaría de Turismo no tiene competencia para determinar qué animales pueden ser cazados, pero sí tiene responsabilidades vinculadas con las empresas que ofrecen servicios turísticos.
“La Secretaría de Turismo no tiene competencia sobre los animales silvestres ni sobre qué especies se pueden cazar, pero sí tiene control —o debería ejercerlo— sobre estas empresas que prestan servicios al extranjero”, explicó.
Qué dice la normativa vigente
Actualmente, la actividad de caza de fauna silvestre se encuentra regulada por la normativa provincial y por disposiciones que determinan qué especies pueden ser cazadas, en qué períodos del año y en qué cantidades.
El Ministerio de Ambiente tiene, además, competencia en materia de licencias y autorizaciones.
Pallavicini sostuvo que los cotos de caza como denominación administrativa específica no aparecen formalmente como una categoría de habilitación, pero consideró que eso no impide legislar sobre la actividad.
“El coto de caza y el turismo cinegético en sí no están prohibidos; por eso nosotros buscamos justamente la prohibición”, señaló.
También cuestionó el argumento de que no sería posible prohibir los cotos porque no existe esa denominación administrativa.
“Los cotos de caza no existen como denominación administrativa”, afirmó, y explicó que la iniciativa busca abarcar también a establecimientos que utilicen otras denominaciones pero que, en la práctica, funcionen como espacios destinados a la caza deportiva.
La propuesta alcanza a animales autóctonos y exóticos
El proyecto plantea que la prohibición alcance al turismo cinegético y a los establecimientos destinados a la caza independientemente de que se trate de fauna autóctona o exótica.
Pallavicini cuestionó especialmente la introducción de especies exóticas en algunos establecimientos para ser utilizadas como especies de caza.
“Los cotos de caza muchas veces prevén la introducción de especies exóticas”, sostuvo.
También puso como ejemplo la habilitación periódica de la caza de determinadas especies de patos autóctonos.
Según explicó, durante determinados períodos del año el Ministerio de Ambiente autoriza la caza de tres especies.
Por eso, consideró que el argumento de que la actividad funciona como una herramienta de control poblacional no resulta suficiente.
“Ese argumento del control poblacional lo consideramos desacertado, porque muchas veces el coto de caza implica introducción de animales exóticos para la caza”, afirmó.
Más de 30 organizaciones acompañan la iniciativa
La propuesta comenzó con el impulso de cuatro organizaciones vinculadas con la protección animal y ambiental y posteriormente sumó adhesiones de entidades de distintos puntos de la provincia.
Actualmente, según Pallavicini, más de 30 organizaciones santafesinas respaldan la iniciativa.
El acompañamiento incluye entidades dedicadas a la protección de animales, la defensa de la fauna y la conservación de la naturaleza.
El objetivo es que el proyecto pueda transformarse en una propuesta legislativa formal y comenzar a ser discutido dentro de la Cámara de Diputados.
Un anteproyecto que todavía necesita convertirse en proyecto de ley
Por el momento, la iniciativa tiene una particularidad derivada del nuevo marco institucional de la provincia.
Pallavicini explicó que, tras la reforma de la Constitución de Santa Fe, se incorporaron herramientas de participación ciudadana, entre ellas la iniciativa ciudadana.
Sin embargo, ese mecanismo todavía no cuenta con una reglamentación específica.
“La iniciativa ciudadana que presentamos tiene la categoría de anteproyecto, no de proyecto de ley; por tanto no tiene estado parlamentario”, explicó.
La expectativa de las organizaciones es que alguno de los legisladores tome la propuesta y la presente formalmente para que pueda iniciar el trámite parlamentario.
“Ya lo están conversando, ya saben del proyecto, algunos ya lo han leído, pero necesitamos que alguno lo presente para que pase a la categoría de proyecto de ley”, sostuvo Pallavicini.
Buscan que el debate llegue a la Comisión de Ganadería y Agricultura
El anteproyecto ya comenzó a ser conversado informalmente con integrantes de la Comisión de Ganadería y Agricultura de la Cámara de Diputados.
Pallavicini aseguró que algunos legisladores conocen la problemática y manifestaron coincidencias con el diagnóstico, aunque todavía no existe un acompañamiento formal dentro del recinto.
“Nos plantean que están de acuerdo, que reconocen la problemática, pero nos estaría faltando que formalicen ese acuerdo”, señaló.
La posibilidad de convertir el anteproyecto en una iniciativa legislativa permitirá abrir una discusión formal sobre el modelo de turismo cinegético y sus consecuencias ambientales y económicas.
Un antecedente que perdió estado parlamentario
La propuesta tiene además un antecedente directo en la Legislatura provincial.
Pallavicini recordó que en 2016 la entonces diputada provincial Alicia Gutiérrez había presentado un proyecto de características similares, en el que también había participado Capibara.
La iniciativa tuvo tratamiento en alguna comisión, pero finalmente perdió estado parlamentario en 2018.
El nuevo proyecto busca retomar aquella discusión e incorporar nuevas herramientas de participación ciudadana y argumentos vinculados con la conservación de la fauna.
La reconversión como alternativa
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es que no pretende solamente eliminar una actividad, sino impulsar una transición hacia otros modelos de aprovechamiento turístico.
El planteo apunta a que los establecimientos y operadores puedan reconvertirse hacia propuestas vinculadas con la observación de fauna, el avistaje de aves y el turismo de naturaleza.
Para las organizaciones, la discusión no se limita entonces al derecho animal, sino que también involucra la posibilidad de desarrollar actividades económicas vinculadas con la conservación y el turismo sustentable.
“Hoy la sociedad, de manera paulatina, está pensando a los animales desde una vinculación que no busca ni la violencia ni la matanza ni la muerte”, sostuvo Pallavicini.
Una discusión que busca cambiar el vínculo con la fauna
El proyecto para prohibir los cotos de caza y el turismo cinegético vuelve a instalar en la Legislatura una discusión que Santa Fe ya había transitado años atrás.
Ahora, sus impulsores buscan que el debate incorpore no solamente la dimensión ética de la caza deportiva, sino también la conservación de la fauna, el modelo turístico, la actividad económica y las alternativas de reconversión.
El dato de los 1.300 turistas extranjeros que llegaron a la provincia durante el último año para realizar prácticas cinegéticas muestra que existe una actividad económica instalada y organizada.
La propuesta ciudadana pretende que ese movimiento pueda orientarse hacia otros modelos.
El próximo paso será lograr que el anteproyecto consiga un legislador que lo convierta en proyecto de ley, adquiera estado parlamentario y pueda comenzar formalmente su recorrido por las comisiones de la Legislatura.
Hasta entonces, el debate continuará abierto: qué tipo de turismo de naturaleza quiere promover Santa Fe y qué lugar pretende darle a la fauna silvestre dentro de ese modelo.
Fuente: UNO Santa Fe

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