Un documental recientemente estrenado en Netflix  se detiene en el escándalo de la filtración de datos a través de la empresa Cambridge Analytics y muestra de manera inquietante cómo se usa la información vertida en las redes sociales con fines de manipulación política.

La producción –de gran minuciosidad y que cuenta con la participación de protagonistas de operaciones realizadas por la agencia Cambridge Analytica para figuras y partidos políticos mediante los datos usufructuados por Facebook– es perturbadora y toca en particular a nuestro país, ya que unos fotogramas indican que en 2015 el partido Cambiemos, del presidente Mauricio Macri, recurrió a los polémicos servicios de manipulación de datos de la ciudadanía.

Hoy no se trata de la vigilancia de un Estado nacional, ya que Facebook es la patria con mayor densidad poblacional de la historia de la humanidad: 2300 millones de personas están adheridas a una red social en la que depositan sus datos, sus gustos, su opiniones, sus fotos,sus amigos  y, de ese modo, permiten un análisis pormenorizado para influir sobre sus conciencias. Es decir, nuestras conciencias. Pasibles de un bombardeo selectivo de fake news.

Los directores de la película –Jehane Noujaim y Karim Amer– lograron contactar a una ex empleada de Cambridge Analytica, la cuestionada agencia que se hizo famosa por el uso de los datos de los usuarios de Facebook con fines políticos en -pero no solamente- las elecciones estadounidenses que le dieron el triunfo a Donald Trump y en el referendo inglés que determinó su salida de la Unión Europea, que muestra cómo funciona el mecanismo de manipulación. Brittany Kaiser, que tuvo un lugar relevante en la empresa Cambridge Analytica y que consideraba a Alexander Nix –el jefe máximo de la agencia– como su amigo (tenía las llaves de su casa en Londres, por ejemplo) renunció a la compañía y denunció sus actividades incluso en una comisión parlamentaria, en Gran Bretaña y en los Estados Unidos.

Su testimonio comienza con un inquietante graph que da cuenta de que fue filmada en “algún lugar de Tailandia“, lo que indica el peligro de ser la testigo de operaciones a gran escala que involucraron a las potencias centrales más importantes del orbe.

La tragedia griega instauró la figura de la “anagnórisis”, que es el momento en el que el héroe se da cuenta de cuál es su rol en el entramado de los acontecimientos. Algo así debió haber sucedido con Brittany Kaiser para haberlo abandonado todo y decidirse a dar cuenta de un mecanismo que pone en riesgo la intimidad de los ciudadanos. La ex empleada de Cambridge Analytica es seguida por las cámaras mientras explica cómo se usan los datos de las personas “indecisas” para conducirlas hasta un fin político determinado. Así se pueden explicar las campañas de Trump, del Brexit, de República Dominicana –señaladas con minuciosidad en el documental– pero también prácticas que llegaron a la Argentina (que sólo es mencionada al pasar como una de las naciones cuyos partidos gobernantes utilizaron los servicios de la empresa).

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, aparece en el filme, en un extracto de cuando tuvo que brindar explicaciones por el escándalo de la filtración de datos personales en el Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo, según el documental, el empresario miente. Cambridge Analytica tuvo que cerrar sus puertas debido al escándalo, incrementado por una cámara oculta realizada por el Channel 4 londinense, en la que Alexander Nix explica detalladamente la campaña de desprestigio de Hillary Clinton, basada en los datos recogidos en la red social.

Mark Zuckerberg, en abril de 2018, cuando fue a testimoniar al Capitolio

Mark Zuckerberg, en abril de 2018, cuando fue a testimoniar al Capitolio

De cualquier manera, lo escabroso de la producción que se puede ver en Netflix es que pareciera no haber salida: no se trata de una compañía u otra, sino de una era. ¿O cómo hacer para que miles de millones de personas dejen de publicar su intimidad en las redes, para el uso político que se les pueda dar?

Instaurar legislaciones  sobre la pertenencia legal de los datos personales sería el camino más concreto para dejar de hacer multimillonarios a quienes roban nuestros datos personales en las plataformas sociales.

Con iformación de Infobae

 

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