El informe sostiene que la economía santafesina atraviesa una etapa de “estabilización” luego de la fuerte contracción de 2024, aunque aclara que esa mejora “no se traduce en crecimiento, sino en un escenario de estancamiento con recuperación parcial y muy heterogénea entre sectores”. Además, remarca que la actividad económica “se mantiene débil y sin una tendencia clara de expansión”.
Los datos del Banco Central muestran que el 42,9% de los adultos santafesinos tiene saldos financiados en tarjetas de crédito, por encima del promedio histórico provincial (39,7%), mientras que el 38,2% posee préstamos personales, un porcentaje también superior a la media histórica (26,1%).
En cambio, los créditos destinados a inversión de largo plazo tienen escasa incidencia: los hipotecarios representan el 0,4% del total de deudores y los prendarios, el 1,3%.
Así, y siempre de acuerdo con la investigación, los ingresos reales del sector privado cayeron 3,5% y los del sector público 18,3%, mientras aumentaron tarifas, alquileres, combustibles y otros gastos esenciales.
En ese contexto, una mayor proporción de los ingresos se destina a alimentos, bebidas y productos básicos, reduciendo el margen para otros consumos.
No obstante ello, las ventas reales en supermercados de la provincia registraron una caída mensual del 4% y una baja interanual del 7,2% respecto de abril de 2025. Esto, sumado a la serie tendencia-ciclo que mostró una retracción interanual del 5,3%, lo que, confirma que el consumo “logró encontrar un piso, pero aún no muestra señales claras de expansión”.
Los rubros con mayor participación fueron almacén (27,2%), carnes (15,9%), limpieza y perfumería (14,4%), lácteos (10,7%) y bebidas (10,1%), mientras que categorías como indumentaria, textiles y artículos electrónicos mantuvieron una participación reducida.
Fuente: LT10
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