Un informe de Fundación Capital estimó que los hogares de menores ingresos ya destinan hasta el 22% de sus recursos al pago de servicios públicos, en un contexto de empleo más débil, paritarias moderadas y correcciones tarifarias que todavía no concluyeron.

Por Cristian Carrillo / El Destape Web

La desaceleración de la inflación permitió en los últimos meses una mejora limitada en la evolución de los salarios registrados, especialmente en los sindicatos con más músculo, pero el alivio que podría derivarse de ese movimiento encuentra un límite en otro componente del gasto de los hogares: las tarifas y los servicios públicos. El resultado es que una parte creciente de los ingresos vuelve a quedar comprometida antes de llegar al consumo. Los datos relevados por Fundación Capital, que preside el expresidente del Banco Central Martín Redrado, muestran que el proceso de recomposición tarifaria iniciado durante 2024 continúa teniendo efectos sobre el ingreso disponible incluso después de haber atravesado la etapa más intensa del ajuste de precios relativos. El impacto, además, aparece distribuido de manera desigual: cuanto menor es el ingreso familiar, mayor es la porción absorbida por electricidad, gas, agua y transporte.

El fenómeno ocurre en un contexto en el que las negociaciones salariales muestran una dinámica más moderada. Según el informe económico semanal difundido este lunes, los salarios del sector privado registrado crecieron 4 por ciento mensual en abril y lograron una mejora real de 1,4 por ciento gracias a una inflación menor, aunque el promedio del segundo trimestre habría quedado en una suba nominal de 2,4 por ciento mensual frente a una inflación estimada de 2,2 por ciento. La recuperación acumulada aparece, de todos modos, acotada: el salario real todavía se ubicaría cerca de 3 por ciento por debajo del nivel alcanzado hacia fines de 2025.

La cuestión central del informe es cuánto queda disponible después de afrontar gastos que tienen bajo margen de ajuste doméstico. Fundación Capital puso el foco sobre ese indicador y calculó el costo mensual de una canasta de servicios públicos para una familia tipo del Área Metropolitana de Buenos Aires. El resultado muestra que en junio el gasto promedio alcanzó los “163.600 pesos para hogares con subsidios” y los “275.800 pesos para hogares sin subsidios”. Para los hogares que conservan subsidios energéticos pero no cuentan con tarifa social en transporte, el valor ascendió a 232.700 pesos”.

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