Tras años de hermetismo, futbolistas y exdirigidas por el entrenador expusieron sus testimonios de acoso y maltrato en la Cámara Alta, exigiendo una reforma en los protocolos deportivos.
Por Brenda Panizza/ La Diez
El Salón de las Provincias del Senado de la Nación fue escenario de un encuentro sin precedentes. Bajo el marco de un conversatorio sobre violencia y acoso en el ámbito deportivo, un grupo de futbolistas decidió ponerle nombre y apellido a años de denuncias que, hasta ahora, habían encontrado obstáculos en la justicia administrativa de la FIFA.
El foco central estuvo puesto en la figura de Diego Guacci, exentrenador de selecciones juveniles femeninas y de clubes como River Plate y UAI Urquiza.
El evento no solo sirvió para visibilizar la causa, sino para rebatir el discurso de las «falsas denuncias» que el entorno del técnico ha intentado instalar. Por primera vez, las víctimas hablaron de manera colectiva en un espacio institucional, detallando patrones de conducta que van desde la violencia verbal hasta el acoso sexual.
«No fue un caso aislado»: el poder del relato colectivo
La jornada contó con la participación de jugadoras de renombre que, ya sea de forma presencial o mediante videos grabados para la ocasión, detallaron el calvario vivido bajo la conducción de Guacci. Las intervenciones coincidieron en un punto clave: el abuso de poder sistemático.
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Gabriela Garton: La exarquera de la Selección Argentina fue contundente sobre el lenguaje utilizado por el DT. «Utilizaba un lenguaje denigrante vinculado a nuestra orientación sexual y nuestro género. Escuchamos frases de alto contenido sexual que eran pronunciadas incluso delante de todo el grupo después de los partidos».
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Luana Muñoz: La defensora relató cómo la salida masiva de jugadoras de ciertos planteles era un síntoma que recién hoy cobra sentido absoluto. «En ese momento nos llamaba la atención por qué tantas chicas dejaban los equipos. Hoy entendemos que era la única forma que tenían de escapar de ese hostigamiento constante».
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Camila Gómez Ares: «El mensaje que están dando es triste y peligroso: si hablás, vas a terminar peor de lo que estabas. No podemos permitir que el futuro sea el silencio por miedo».
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Cintia Reynoso (madre de Luana Muñoz): «Como mamá, ya conocía relatos de otras madres sobre lo nefasto que era. Mi hija convirtió los ‘no’ en ‘sí’ y hoy pone el cuerpo para que otras nenas no pasen por lo mismo».
El reclamo por justicia y la crítica a la impunidad
Además de las jugadoras mencionadas, el conversatorio dio lugar a una quinta denunciante, quien prefirió mantener su identidad en reserva pero aportó pruebas de hostigamiento digital.
Según su testimonio, Guacci habría solicitado imágenes íntimas y realizado videollamadas en ropa interior, una conducta que se habría extendido durante meses ante la negativa de la joven.
La abogada Andrea Lucangioli, representante de varias de las víctimas, cerró el encuentro cuestionando los proyectos de ley que buscan penalizar a las denunciantes bajo el concepto de «falsas denuncias», señalando que esto solo sirve para «disciplinar a las víctimas y evitar que hablen en ámbitos privados donde es difícil probar el abuso».
«Pensé que la Selección era así»: el relato de Magalí Videla
Magalí Videla, ex jugadora de las juveniles, tomó la palabra para relatar el hostigamiento basado en su orientación sexual y cómo Guacci utilizaba su poder para aislarla.
«Me decía que mi rendimiento se basaba en si yo estaba con mi pareja o no; que si rendía mal era porque capaz ‘no cogía’ con ella. Me mandaba a bañar sola, lejos del equipo, en un vestuario gigante donde yo tenía miedo de que me pasara algo«, sentenció.
El testimonio internacional de Mabel Velarde
A través de un video, la ex jugadora de la selección de Ecuador, Mabel Velarde, se sumó a las denuncias, evidenciando que el comportamiento de Guacci cruzó fronteras.
«He decidido hablar después de 11 años. Diego sabe perfectamente lo que hizo cuando yo tenía 26 años. Me da muchísima tristeza que sigan apareciendo casos; él tendría que hacerse cargo de lo que generó en nosotras», expresó.
Intento de suicidio de una jugadora
Uno de los puntos más graves relatados en las denuncias es el caso de una jugadora que, tras sufrir acoso sexual por parte de Guacci, intentó quitarse la vida. Este hecho subraya la extrema vulnerabilidad de las víctimas y las consecuencias devastadoras del hostigamiento sistemático en el ámbito del fútbol femenino.

Testimonio de Agustina Vidal y hostigamiento posterior
La periodista Agustina Vidal brindó su testimonio detallando cómo fue hostigada por Guacci y su entorno cercano luego de que el caso tomara difusión pública.
El acoso post-denuncia incluyó: persecución en redes sociales y mensajes intimidatorios, campaña de desprestigio dentro del ambiente del fútbol para aislarla profesionalmente, presiones del entorno de Guacci para silenciar el caso y desacreditar las pruebas presentadas por las jugadoras.
Detrás de las falsas denuncias: una ley para silenciar a mujeres e infancias
El proyecto, impulsado por la senadora Carolina Losada con apoyo del oficialismo y sectores del PRO, busca elevar a prisión efectiva (hasta 6 años) las penas por falsas denuncias en casos de violencia de género e integridad sexual. El argumento central de sus defensores es la existencia de una supuesta «ola» de denuncias infundadas que afectaría a hombres y empresarios.
Sin embargo, esta narrativa carece de base estadística: según el Consejo de la Magistratura, las denuncias falsas representan apenas el 0,3% en Argentina y el 1% a nivel global, concentrándose mayoritariamente en delitos económicos y no en abusos o violencia de género.


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