Quejas y reproches por el cambio de recorrido de la Maratón, ahuyentaron a los dirigentes que llegaron sonrientes a la largada, pero se fueron  para la llegada.

Así como cada año la Santa Fe – Coronda despierta un colorido sin par sobre el agua, en esta edición -bajo condiciones del río en nivel de alerta- la competencia desató un rosario de quejas y encendidos reproches.

Es verdad que esta vez fue la Santa Fe-Santa Fe, porque los nadadores no salieron del circuito armado en el puerto, pero esa no fue la única curiosidad.

A tono con las habilidades de los dirigentes políticos para tomarle el pulso al humor social, los hubo en abundancia para cuando se presentó la carrera y, en cambio, no hubo ninguno cuando se cerró el evento con la entrega de premios.

Fuente: El Litoral

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