Los médicos de cabecera y odontólogos de todo el país iniciaron un paro nacional de 96 horas que se extenderá desde el martes 13 hasta el viernes 16 de octubre. La medida de fuerza, convocada por APPAMIA, suspende las atenciones programadas en reclamo de una actualización urgente de los honorarios per cápita.
La protesta abarca a cerca de 9.000 profesionales de la salud vinculados al PAMI a lo largo de todo el territorio nacional. El secretario del Consejo Nacional de la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), Germán Kleisinger, explicó en diálogo con LT10 que la medida surge tras reiterados reclamos iniciados a principios de año sin respuestas por parte de la conducción de la obra social. El médico especialista en geriatría enfatizó que la huelga no responde únicamente a un reclamo gremial, sino a la «defensa de la calidad de atención» para más de 5,5 millones de afiliados.
Respecto a la situación salarial, Kleisinger precisó que actualmente perciben una cápita de 2.700 pesos, monto que resulta insuficiente para cubrir los costos básicos de mantenimiento de un consultorio, estimados en 1.800 pesos. A su vez, denunció que las autoridades quitaron adicionales por capacitación y posgrados, además de eliminar el pago retributivo por consulta realizada. Frente a este escenario, APPAMIA solicita llevar la cápita médica a 3.500 pesos para septiembre y a 4.500 pesos para octubre, así como ajustar los honorarios odontológicos a 1.100 y 3.000 pesos para los mismos períodos. «Hoy los valores no nos permiten ni pagar los gastos mínimos ni darle una atención digna al paciente», aseveró.
El representante gremial expuso también el severo sobrepaso en la capacidad de atención provocado por la baja de profesionales. Si bien la normativa histórica (Resolución 284/2005) fijaba un límite de 700 afiliados por médico, en la actualidad muchos profesionales deben estar a cargo de entre 1.000 y 2.000 pacientes por la falta de reemplazos. Esta sobrecarga se evidencia en localidades como Reconquista, donde renunciaron ocho médicos de cabecera, o en la provincia de Santa Fe, que registró una merma cercana al 10 % de sus prestadores. «Es imposible brindarle una consulta adecuada a un paciente en menos de diez o quince minutos», señaló Kleisinger sobre el impacto en la práctica diaria.
En relación con las consecuencias para los jubilados, desde el gremio remarcaron que se mantienen las atenciones de urgencia y la expedición de recetas prioritarias por razones de compromiso humano. Sin embargo, advirtieron que la interrupción del servicio satura la atención en los hospitales públicos y paraliza gestiones administrativas exclusivas del médico de cabecera, como el empadronamiento de pacientes diabéticos o la tramitación de insulinas, pañales y medicamentos sin cargo. «Al perder la cobertura o no acceder a los remedios, los pacientes de patologías crónicas pierden la adherencia al tratamiento», advirtió el dirigente.
Finalmente, sobre el estado de las negociaciones, Kleisinger confirmó que existió un contacto extraoficial en el que las autoridades del PAMI supeditaron cualquier incremento a la aprobación del presupuesto presupuestario correspondiente. Pese a la predisposición de mantener canales de diálogo, el Consejo Nacional de APPAMIA ratificó que la medida se mantendrá firme hasta el viernes a la última hora. «No se va a cambiar la medida de fuerza hasta que no esté firmada la resolución oficial que garantice los montos solicitados», concluyó el referente gremial.
Funete: LT10
