Con féretros de cartón, intervenciones artísticas y pancartas contra el ajuste libertario, las y los jubilados volvieron a ganar las calles frente al Congreso. Una marcha de miércoles atravesada por la pérdida del poder adquisitivo y el vaciamiento del sistema previsional.
Como cada miércoles, la plaza del Congreso volvió a transformarse en el epicentro del reclamo de los jubilados y pensionados. Sin embargo, la jornada de esta tarde sumó un potente componente simbólico: agrupaciones de adultos mayores realizaron una intervención artística y política para escenificar el «entierro» del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.

Cargando féretros de cartón con la leyenda «Hoy enterramos al Fondo de Garantía Sustentable» y pancartas que exigían «Dejen de matar jubilados» o «Aumento de la jubilación mínima», los manifestantes marcharon hacia las puertas del Parlamento.
Entre vestimentas de luto, la figura de la Parca con su guadaña y banderas argentinas, la movilización denunció el desguace deliberado del sistema previsional y la pérdida sostenida frente a la inflación y al costo de la canasta básica.

«Queremos llegar a la canasta básica», se leía en los carteles hechos a mano que acompañaban el ruidoso paso de cacerolas. La protesta remarcó que las jubilaciones mínimas continúan perforando pisos históricos mientras se recortan coberturas de medicamentos y subsidios en servicios públicos.

La movilización de este miércoles ratificó la decisión de las organizaciones de jubilados de sostener la presencia en la calle de manera ininterrumpida. Frente a la indiferencia oficial y las respuestas policiales de semanas anteriores, el movimiento de la tercera edad volvió a demostrar que el ajuste no se naturaliza y que la dignidad no se jubila.

