Entre la noche del miércoles 31 y la madrugada de este jueves 1° de enero se concretaron dos allanamientos en barrios del suroeste de la ciudad de Santa Fe.
Mientras la ciudad atravesaba una de las jornadas más violentas del año —con cinco homicidios registrados en el departamento La Capital durante el 31 de diciembre—, los equipos especializados de la Policía de Investigaciones (PDI) no interrumpieron su labor.
Los pesquisas avanzaron en la identificación del que sería el último eslabón de la cadena criminal que culminó en el brutal asesinato de Jeremías Monzón, de 15 años.
Entre la noche del miercóles 31 y la madrugada de este jueves 1° de enero se concretaron dos allanamientos en barrios del suroeste de la ciudad de Santa Fe. Por razones de estricta reserva judicial y en resguardo del proceso, solo trascendió que los procedimientos estuvieron orientados a ubicar e individualizar a un adolescente de 14 años, y que durante los operativos se produjo el secuestro de elementos considerados de alto valor probatorio para la causa.
La información fue reportada de inmediato a la Jefatura de la Policía de Investigaciones, que a su vez notificó a los fiscales de la Unidad de Menores, Ana Laura Gioria y Francisco Cecchini, quienes ahora analizan las actuaciones y las próximas medidas procesales en una investigación que continúa sumando piezas clave.
Impune
Una vez cumplido el procedimiento y dado que se trata de un adolescente de 14 años, quien por la legislación penal argentina es no punible, su identificación, junto con la información vinculada a su entorno familiar y lugar de residencia, fue comunicada formalmente a los fiscales.
Ese extremo —considerado de máxima sensibilidad procesal— fue requerido expresamente por los fiscales a los investigadores de la Policía de Investigaciones (PDI) y permitió cerrar una etapa clave del expediente: la causa ya tiene tres personas directamente involucradas en la ejecución del homicidio de Jeremías Monzón.
Se trata de una joven de 16 años, ya imputada en audiencia con la correspondiente atribución delictiva, y dos menores varones, uno de 15 años y el restante de 14.
El hallazgo del cadáver
Jeremías había salido de su vivienda en Santo Tomé el jueves 18 de diciembre, en bicicleta, para encontrarse con una joven de 16 años con la que mantenía una relación. Las cámaras de videovigilancia lo registraron junto a la adolescente en el barrio Fonavi San Jerónimo, en el sur de la ciudad. Luego de ese encuentro, nunca regresó a su hogar.
Ante su ausencia, la familia radicó la denuncia por pedido de paradero, que el sábado fue difundida públicamente por los medios de comunicación. De manera paralela, la joven de 16 años abandonó el domicilio de su abuela y su paradero también pasó a ser desconocido
La búsqueda se extendió hasta la mañana del lunes 22 de diciembre, cuando el fétido olor proveniente de un inmueble abandonado de J. J. Paso al 3700 alertó a los vecinos. Policías capitalinos hallaron allí un cadáver en avanzado estado de descomposición y dieron inmediata intervención a la fiscalía de turno.
Diario UNO de Santa Fe confirmó que que se trataba del cadáver de Monzón, y que además, se trataba de un homicidio.
En las primeras horas de la tarde de ese lunes fatídico, la madre de Jeremías, y en cumplimiento de trámites procesales fue hasta la morgue judicial y no pudo reconocer a su hijo. Era imposible que lo reconociera, primero por la actitud de madre de ver muerto a su propio hijo, y después, porque materialmente lo que estaba viendo era un cadáver con cuatro días al aire libre en el comienzo del verano litoraleño, con los daños de la fauna cadavérica.
Finalmente al otro día, martes 23 de diciembre, dos familiares directos fueron a la morgue, y éstos sí reconocieron a Jeremías Monzón. Se comenzaba a cerrar un círculo: era el cadáver de Jeremías Monzón de 15 años, y lo habían asesinado de más de 20 puñaladas con dos armas blancas diferentes.
La investigación policial y judicial
Los pesquisas de PDI siguieron trabajando junto con los fiscales. El lunes 22 de diciembre por la mañana, la abuela de la joven de 16 años, se presentó en la dependencia policial de su barrio, y denunció el pedido de paradero de su nieta.
Se trataba de la misma joven que sostenía una relación con Monzón. El martes 23 por la mañana, la madre y la joven de 16 años se presentaron en la Casa de Juan Diego. Allí los responsables de la institución, enterados de la búsqueda de la menor informaron a las autoridades policiales. Una partida de la PDI la llevó hasta Medicina Legal, donde la adolescente fue revisada.
Presentación espontánea
El viernes 26, por la mañana, una persona se presentó junto con su abogado en la Justicia. Declaró y señaló que era probable que los autores del crimen de Jeremías Monzón hubieran tirado los objetos usados para matar a Monzón en las aguas del lago del parque del Sur.
A las 16 comenzó el operativo de los Buzos Tácticos y de los peritos criminalísticos de la Policía de Investigaciones PDI. Trabajaron hasta bien entrada la noche en completo sigilo.
El sábado 27 por la mañana, los pesquisas de la PDI, ejecutaron cuatro allanamientos, detuvieron a dos menores. Simultáneamente, la joven de 16 años, relacionada con Monzón fue privada de su libertad y trasladada a sede judicial. De allí en adelante quedó privada de su libertad, y asistida por especialistas en razón de su edad.
Crimen filmado por los asesinos
Ese mismo sábado, 27 de diciembre, UNO Santa Fe publicó, en exclusiva, que era muy probable que existiera imágenes filmadas del momento en el que los asesinos consumaron el homicidio de Jeremías Monzón dentro del inmueble abandonado de J. J. Paso al 3700.
En esas imágenes, en dos partes diferentes, y hoy en poder de la Fiscalía de Minoridad, aparecen los autores del crimen. Ese mismo sábado, y en atención al desarrollo de los acontecimientos, surgió la evaluación que el crimen haya contado con dos agravantes principales en su consumación: el ensañamiento, o sea, disfrutar y alargar para deleite del o los asesinos la muerte de una persona, y la alevosía, que es la situación de indefensión absoluta de la víctima. Las dos agravantes fueron sostenidas después por la justicia respecto de los asesinos.
Estupor
El caso conmovió y conmueve a la opinión pública del país, el propio gobernador Pullaro se expresó con relación a la bestialidad del crimen cometido, y la situación de los menores.
A nivel nacional es probable que cuando comience la actividad legislativa en el Congreso Nacional y se traten proyectos de bajar la edad de imputabilidad de los menores, este caso ocupe un lugar absolutamente principalísimo.
Fuente: UNO Santa Fe


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