El Imperio contraataca

Es una lucha permanente y desigual a favor de la Justicia y la Ética, pero hay que darla.

Por Graciana Peñafort / El Cohete a la Luna

Es extraño cuando suceden las cosas que uno predijo que sucederían, aun sin desear que pasaran. No es un autoelogio, sino más bien una confesión de impotencia brutal que solo podría describir como “estar mascando vidrio”, aunque en honor a la verdad, no tengo el hábito de mascar vidrio. Pero la sensación es así, ácida y estructuralmente desagradable.

No sé bien por dónde empezar a contar la historia. Así que con arbitrariedad voy empezar contando un comienzo cualquiera. Por ejemplo: el 12 de octubre de 2016, el diario Clarín publicó el testimonio de un señor llamado Gabriel Corizzo que declaró haber visto en la quinta de Olivos al juez federal Sebastián Casanello, que en esos días investigaba la causa de que todos conocemos como “la ruta del dinero K”, que investigaba a Lázaro Báez y donde buena parte del macrismo buscaba afanosamente involucrar a Cristina Fernández de Kirchner. En ese marco el testimonio de Corizzo, que se definía como militante kirchnerista, demostraba, a la luz de las opiniones de  buena parte del periodismo vernáculo, que CFK había estado junto con el juez que debía investigarla.

Con el curso de los años, finalmente se supo la verdad. Todo era mentira. Los dos testigos reconocieron haber mentido en su testimonio. Un rápido juicio abreviado impidió averiguar quién y por qué habían mentido los testigos. Pero lo que se supo es que detrás de la operación habían estado involucrados un fiscal federal, Eduardo Miragaya, que por esos días trabajaba en la Agencia Federal de Inteligencia, y algunos abogados que transitaban pasillos de Comodoro Py. Entre ellos Santiago Viola y su mamá Claudia Balbín, abogada también y a quien muchos vinculan a los servicios de inteligencia.

En otra causa Roberto Barata quedaría detenido en prisión preventiva. La causa que los abogados identificamos como “GNL” (gas natural licuado) y tuvo como base para dictar la prisión preventiva una pericia que, impugnada por los detenidos, demostró ser falsa y con información imaginaria. El fiscal de esa causa era Carlos Stornelli. El juez era Claudio Bonadio. Baratta recuperó la libertad —por un tiempo— y el perito, llamado David Cohen, está en juicio por falso testimonio. Cuando se analizaron las llamadas del perito falaz , entre muchas otras se encontraron llamadas con Claudia Balbín en los días en que Cohen estaba a cargo de la pericia en GNL.

Ya a finales del 2017 Amado Boudou fue detenido con prisión preventiva. En esos días la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, negociaba el arrepentimiento de un imputado llamado Alejandro Vandenbroele, quien luego de diversas negociaciones con la ministra, finalmente se presentó como arrepentido en la Causa Ciccone. Para que quede claro, fue la ministra de Seguridad la que notificó al juez que investigaba Ciccone y al fiscal, día y hora en la que Vandenbroele se presentaría a declarar.

Y los memoriosos de Comodoro Py relatan el operativo de seguridad que especialmente montó el ministerio una tarde para que concurriera. Para ser arrepentido en la Causa Ciccone Vandenbroele llegó demasiado tarde, ya que estaba ya elevada a juicio. Sin embargo, no quita que por su declaración recibió una pena menor a la prevista. Quienes éramos abogados de Boudou solicitamos durante todo el juicio acceder a los antecedentes de la declaración de Vandenbroele.

El Poder Judicial en todas sus instancias no lo permitió. Dos años después de que se condenara a Amado Boudou, un periodista publicó lo que nos nos había permitido ver. Y en el legajo de arrepentido de Vandenbroele figura el pago de más de 4 millones de pesos por su testimonio y lo que resulta particularmente conmovedor: de ellos, un millón y medio le fueron pagados —el funcionario que pide el pago lo resalta— porque “cabe destacar que el 7 de agosto pasado fue condenado a prisión con cumplimiento efectivo por más de 5 años el ex Vicepresidente de la República Argentina, el Sr. Amado Boudou… Confirmada la prisión de los nombrados por ante la Cámara de Casación Penal, Sala IV, en el día de ayer”.

Como el universo de Tribunales es mas circular de lo que parece, el juez que formaba parte del tribunal, Daniel Bertuzzi, estaba negociando con el Poder Ejecutivo su traslado a la Cámara Criminal y Correccional Federal, sin concurso. Y de hecho lo obtuvo.

Varios años después, dicho traslado fue impugnado judicialmente y la Corte Suprema determinó que el traslado de Bertuzzi, junto con el de varios jueces sin mediar concurso, era contrario a la Constitución. Apenas unos meses después, la Corte Suprema rechazó el recurso de Boudou y confirmó su sentencia. Lo curioso del caso es que, en el caso de la judicialización del traslado de los jueces, la Corte encontró gravedad institucional para abrir el reclamo. En el caso de Boudou y pese a la constancia documental del pago a un testigo, la Corte no encontró gravedad alguna. De hecho, ni siquiera se expidió.

Pero volvamos en el tiempo a la primera detención de Boudou. Amado y quien fuese detenido con él inauguraron en Ezeiza unos pabellones especiales, llamados pabellones IRIC. Terminaba el año 2017.

En el año 2020 se descubrió una formidable operación de espionaje con funcionarios del gobierno de Macri. Espionaje ilegal del que fueron víctimas muchísimas personas, desde CFK hasta Amado Boudou, y en el caso de este último, espiado también mientras estuvo detenido en el pabellón IRIC y objeto de seguimientos en los períodos que estuvo en libertad. Tal era la fascinación con Boudou que incluso espiaban a sus abogados, entre ellos a quien suscribe.

Pero mucho antes que se conociera la causa de espionaje cuya investigación comenzó en Lomas de Zamora, en el año 2019 se hizo pública otra causa increíble. Se la llamó «la causa de Dolores». Y tuvo como protagonistas entre otros a Carlos Stornelli. La causa de Dolores investigó a un personaje bastante insólito que se llama Marcelo D’Alessio y que resultó además de un extorsionador bastante poco avispado y un mentiroso patológico, un señor aficionado al espionaje ilegal. Y un buen amigo de Stornelli. Por esta causa está procesado Stornellli, aunque por cortesía de Eduardo Casal y la protección política que le prodigó Macri, aún sigue desempeñándose como fiscal.

Y vamos a lo que importa. Una pregunta: ¿qué tienen en común Stornelli, Marcelo D’Alessio, Gustavo Arribas, Silvia Majdalani, Darío Nieto, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal?

Horacio Rodríguez Larreta es el jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De él dependían los funcionarios policiales que se fueron a trabajar a la AFI mientras la condujeron Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Todos vinculados a las operaciones de inteligencia ilegal que se tramitaban en Lomas de Zamora. María Eugenia Vidal era la gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Algunos de sus funcionarios aparecen involucrados en las mismas operaciones de Lomas de Zamora. Entre ellos Gustavo Ferrari, quien fuese su ministro de Justicia, por la instalación de micrófonos en el Complejo Penitenciario de Melchor Romero.

Stornelli procesado y su supuesto victimario Marcelo D’Alessio. Dario Nieto, secretario de Mauricio Macri. Gustavo Arribas, y Silvia Majdalani.

Todos coinciden en que las causas que los investigan o los tienen de partícipes se investiguen en Comodoro Py. Y Comodoro Py también está muy de acuerdo en investigarlas, al menos en lo que refiere a la causa de Lomas de Zamora.

A nadie se le escapa que la coincidencia no es casualidad. Y que la aquiescencia de Comodoro Py tampoco lo es.

Se trata ni más ni menos que del contraataque de quienes llevaron adelante la persecución judicial y mediática que se desató en la Argentina a partir de la presidencia de Mauricio Macri. Y que ahora tratan de cubrir los dedos que dejaron marcados en cada uno de los expedientes. O en las maniobras de espionaje ilegal. No corresponde olvidar que Macri llegó a Presidente procesado por espionaje ilegal como jefe de la Ciudad Autónoma. Matriz que parece haber haber reiterado su gobierno como Presidente de la Nación.

Tampoco a nadie se le escapa quénes eran los destinatarios de la información obtenida ilegalmente. Porque son los mismos tribunales que hoy pretenden investigarlas. Y las mismas personas.

Que Carlos Stornelli vaya a ser el fiscal parece una broma de mal gusto. Que la Corte Suprema siga encubriendo a sus miembros es una tomada de pelo a los abogados que día a día pedíamos y aun pedimos que se respeten las más mínimas garantías judiciales.

Lo único que ha cambiado, a decir verdad, desde aquellos días, es que la Agencia Federal de inteligencia ya no hace espionaje ilegal. Por decisión del Poder Ejecutivo conducido por Alberto Fernández. Pero todo lo demás sigue igual. Las reformas judiciales que ha empujado el actual gobierno se traban siempre en el mismo lugar. Y eso tampoco se le escapa a nadie, o por lo menos no se me escapa a mí. ¿Casualidad, desidia o decisión? Me gustaría saberlo.

Algunos, enojados, reclaman que intervenga el Poder Ejecutivo. Yo en lo personal no reclamo eso. Me parece excelente que ahora no existan mesas judiciales, y que el Presidente no maneje a su capricho el Poder Judicial. Porque todo lo que les conté hasta acá son algunas de las cosas que pasan y las complicidades que nacen de un Poder Ejecutivo como el de Macri, que poco sabe de leyes y menos aun de dignidad.

Tampoco le reclamo al Poder Judicial, sobre el cual después de la muerte de Héctor Timerman, víctima de ese mismo Poder Judicial y de la misma persecución, yo ya perdí toda esperanza. No creo que se autodepure. Stornelli es el mejor ejemplo de eso. Son un club de señoritos, apañando sus miserias chiquititas, sus absurdos privilegios y hoy defendiéndose mientras intuyo que preparan nuevos ataques contra un gobierno a que hasta la fecha les ha resultado particularmente inofensivo, aunque es claro que su sola existencia les irrita. Porque este gobierno no los convoca a reuniones en la Casa Rosada, no los aplaude cuando hacen cosas arbitrarias y lo que es peor, pone en palabras algunas de sus tropelías.

A decir verdad, no sé a quién reclamarle y al no tener un culpable claro o un responsable, asumo que tenemos por delante días de enorme trabajo. Porque como supo escribir Paulo Freire: “El discurso de la imposibilidad de cambiar el mundo es el discurso de quien, por distintas razones, aceptó la acomodación, incluso para lucrarse con ella. La acomodación es la expresión del abandono de la lucha por el cambio. A quien se acomoda le falta o en quien se acomoda flaquea la capacidad de resistir. Para quien ha dejado de resistir o a quien, en algún momento, le fuera posible hacerlo, es más fácil acomodarse a la molicie de la imposibilidad que asumir la lucha permanente y casi siempre desigual a favor de la justicia y de la ética”.

Porque en efecto es una lucha permanente y desigual a favor de la Justicia y la Ética. Y hay que darla. Si nos resignamos, perdemos. Si solo nos enojamos, perdemos. Si los cambios se siguen trabando en los mismos lugares, perdemos. Sigamos trabajando, que para resignarse está el mañana. Es de a un día por vez. Como dice el Indio Solari: el que abandona no tiene premio.

No quiero terminar sin hacer un homenaje a Héctor Timerman, a quien vi pelearle a la muerte y a la injusticia hasta su último aliento. Y a Milagro Sala, rehén de una disputa política que no conoce de justicias ni leyes. Hace unas horas la Corte Supremo confirmó su condena en una causa absurda. El único que la celebra es su triste carcelero.

Apenas unas horas después, la causa de Lomas de Zamora era trasladada a Comodoro Py, lugar al que como ciertos elefantes en la sabana africana, van las causas de espionaje a morir. Con cierto sarcasmo le dije a un funcionario que si Stornelli iba a ser el fiscal de esa causa, podrían traer a Galeano como juez. Ya que por la pandemia no tenemos ni murga ni Carnaval, al menos tendremos un corso. En los mismísimos sillones de sus señorías.

 

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