Bolivia: Golpe de estado sin pelos en la lengua

En su habitual columna el Dr. Degrossi explica porque jurídicamente lo acontecido en el Estado Plurinacional de Bolivia es un claro golpe de estado.

“Es un concepto jurídico y político, es un concepto del derecho y de la ciencia política pero claramente esto es un golpe de estado, medido cuando se produjo y medido en función de lo que pasó después y está pasando”.

“Primero el gobierno de Evo Morales, era un gobierno constitucional pues había sido elegido por el pueblo, estaba en el ejercicio de su mandato y terminaba el 22 de enero del 2020, incluso si no hubiera habido un proceso eleccionario y aunque no hubiera ganado la elección, le faltaba completar más de dos meses de mandato”.

“El mecanismo por el cual Evo Morales termina renunciando a su cargo, del propio texto de la renuncia de Morales y de Linera surge que es un acto forzado, es decir es un acto impuesto por la fuerza mediante amenazas recibidas a sus familiares y hasta el accionar de la policía y las fuerzas armadas. Ahora desde ayer con esta figura de la autoproclamada presidenta parece que hay un intento de salvar el vacío jurídico pero desde el domingo hasta ayer en Bolivia no había gobierno”.

“Bolivia es un estado unitario al igual que Ecuador y Chile, no tiene una policía federal y policías provinciales, tiene una única policía nacional para todo el país  y las fuerzas armadas conformada por el Ejército, Marina y Fuerza Aérea de la cual su comandante en jefe o capitán general como dice la constitución boliviana es el presidente de la Republica como pasa en Argentina, el comandante de esa fuerza armada le dice a Morales que renuncie. Eso no está contemplado en ningún mecanismo constitucional sea que se lo sugieran amablemente para no generar un clima de tensión social, sea que se lo exija con una pistola  arriba de la mesa o con un tanque en la puerta de la casa de gobierno”.

“Si el presidente Morales tenía que ser destituido es por el procedimiento de juicio político por la Asamblea Legislativa que contempla la constitución. Ese poder de facto que lo obligó a dejar su cargo lo primero que hace esos dos días que no se sabía quién gobernaba Bolivia es declarar el estado de excepción que es similar a nuestro estado de sitio pero que no suspende las garantías constitucionales. En tiempos normales y de acuerdo a la constitución boliviana el único que puede declarar el estado de excepción es el presidente y dentro de un máximo de 72 horas comunicarlo a la Asamblea Legislativa para que lo apruebe o lo deje sin efecto, entonces ese estado de excepción fue declarado por alguien que no tiene la facultad de hacerlo, más definición de golpe de estado no se me ocurre”.

“Un gobierno de facto es un gobierno que no tiene la fuerza jurídica del derecho que surge de las normas constitucionales del Estado y que se sustenta en instrumentos de fuerza, nosotros lo asociamos a golpes militares porque el actor militar era el que aparecía en un primer plano y porque era un militar el que asumía la presidencia de la República”.

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