Barrio Siete Jefes: una familia vivió un infierno

Delincuentes ingresaron a una vivienda, maniataron a dos mujeres y dos niñas. Se llevaron diversos objetos.

Una vivienda de barrio Siete Jefes fue escenario de una verdadera pesadilla cuando fue tomada por asalto por varios delincuentes, los que redujeron y maniataron a cuatro mujeres (dos de ellas, menores de edad), robaron distintos objetos y finalmente se dieron a la fuga.

El grave suceso se inició a media tarde del jueves en la zona de Domingo Silva y Laprida. En un momento dado la dueña de casa escuchó ruidos en la puerta y cuando fue a ver qué pasaba se vio sorprendida por cuatro desconocidos, los que ya estaban dentro de la propiedad.

De los intrusos se supo que estaban a cara descubierta y eran comandados por un hombre de unos 40 años. La edad de los restantes rondaba los 20 años.

“¡Somos policías!”

“¡Somos policías y venimos a buscar la plata!”, dijo uno de los malvivientes a modo de presentación.

Acto seguido procedieron a atar de pies y manos a la empleada doméstica. Con la dueña de casa tuvieron un trato diferente y solo la “encintaron” en sus pies, para que pueda mantener sentadas sobre su falda a las menores.

Con la situación bajo su control, los rufianes fueron hasta distintas dependencias de la vivienda donde provocaron un gran desorden, mientras buscaban dinero y objetos de valor.

Mientras no faltaron la amenazas para con sus víctimas, a quienes les advirtieron que si no hallaban plata “acá va a haber tiros”. También vociferaban que se iban a quedar hasta que “llegue el señor” (por el esposo de la mujer).

“Tenemos tiempo”

La odisea se prolongó durante más de una hora, tiempo durante el cual los malvivientes estuvieron dentro de la casa. En la requisa demostraron ser precavidos por cuanto hasta se tomaron el trabajo de tapar la cámara de una notebook.

Tras varias recorridas los sujetos se hicieron de algunas pertenencias de la familia, como relojes, alhajas, algo de dinero, etc. para finalmente darse a la fuga.

Al cabo de algunos minutos las víctimas lograron liberarse de sus ataduras y dieron cuenta de lo sucedido a sus familiares, quienes de inmediato se comunicaron con la policía.

El arribo de los vehículos policiales y los uniformados volvió a alterar el pulso de los vecinos de este barrio que sigue siendo blanco de hechos delictivos.

Con información de El Litoral

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